Cuando despertó a la mañana siguiente se sabía sólo, se dio cuenta de que todo había sido un sueño, se encontraba de nuevo en su cama, no había nadie en la habitación.
Con frio y desanimo se puso de pie, y al asomarse por la ventana confirmo su sospecha, era el día mas cenizo y triste en mucho tiempo. Acostumbrado a esas condiciones decidió vestirse y bajar sin hacer ruido, como siempre lo hacia, como intentando no llamar la atención de nadie a pesar de que vivía sólo.
Frente a la cafetera se quedo inmóvil pensando que no tenia sentido alguno seguir así, que seria mas fácil para él terminar con esto, finalmente no sentía apego por nadie, no habría quien extrañase su compañía se sabia solitario .
Esta mañana para cambiar de la rutina decidió poner música para acompañar el café –“Unforgettable in every way and forever more, that's how you'll stay that's why, darling, it's incredible that someone so unforgettable” –
A la mitad de la taza pensó que si lo hiciera seria bueno despedirse, pero no de la gente, de los vecinos o de la familia, mas bien de las cosas que lo acompañaron todo este tiempo, del acueducto del parque, de la banca frente a aquella fuente con forma de lago, del camino entre las rocas que cruzaba el riachuelo, de todas esas pequeñas cosas que lo acompañaron mas que en las buenas en las malas cuando necesito de mas consuelo.
Así que tomo su abrigo, parecía que arreciaría mas el frio conforme transcurriera el día, y salió de la casa sin revisar si portaba las llaves, sin revisar la contestadora, dejando toda cosa que lo pudiera retrasar, como lo había hecho metódicamente durante los últimos 40 años. Sólo regreso por un libro que le habían regalado hacia mucho tiempo y que nunca había leído, no quería dejar pendientes.
Llego a los pies del viejo acueducto como buscando una sombra en vano, ya que aun no aclaraba el día para ver el sol, se sentó a los pies de un pilar como cuando era niño y empezó a leer el libro. No había leído las primeras 10 páginas cuando se descubrió con lágrimas en los ojos, esta vez no sabia si se debían a su determinación, a su inmenso sentimiento de soledad, o por que sabía que seria la última vez que leería un libro.
Como no quiso estropear la lectura, decidió suspenderla, y caminar para distraer la mente. Así que se acerco a la parte de los juegos en ese viejo parque en Coyoacán donde estaban los niños.
Se recargo en un poste como si viera algo fijamente pero sin ver nada en realidad, frente a él había una escena de lo que imagino bien pudo haber sido el Moulin de la Galette, gente festejando y bailando a lo lejos en lo que parecía una boda. Que ironía, -pensó él- como es que en el mismo tiempo y lugar podrían reunirse el festejo de una unión y el ser mas solitario del mundo.
Se detuvo pensando a donde dirigirse pero de pronto vio como se repetían varias escenas en la misma boda, se percato de que él no era el único presunto solitario en el planeta, en distintas partes había gente sola como si estuvieran vacios por dentro, uno de esos era la misma novia que a pesar de estar en su fiesta, se encontraba confinada en una mesa solitaria, junto a lo que pudiera ser un perfecto extraño.
Pudo comprender que aquella mujer vestida de blanco bien podría estar recargada en un poste viendo a lo lejos con extrañeza una boda, supo a la perfección que ella era él y él era ella. Sin querer las miradas de los dos se cruzaron por un segundo y él advirtió que ella lo miro con un cierto temor como si ella supiera que ese extraño conocía su secreto.
Con la idea en la mente y una sensación extraña se inclino como haciendo una reverencia a la novia y ella levanto su copa en un gesto de saludo, sin que nadie en la recepción se percatara de los dos, ambos parecieron sentir como si se conocieran de mucho tiempo atrás. Él solo comprendió que debía retirarse del lugar.
De regreso a su vieja casa el sol se abrió paso entre aquel cielo nublado como iluminando a aquellos solitarios. Con las manos en el abrigo camino sin rumbo, tenia un extraño sentimiento pero esta vez no era de abandono sino mas bien se sentía uno con todos, como si todos comprendieran por lo que él pasaba hacia tiempo, llegando a la glorieta donde siempre tomaba el taxi a su casa decidió que en realidad ese era un día muy agradable, y dio vuelta en dirección contraria a su casa caminando.
Con una fuerza de espíritu fortalecida camino sin rumbo fijo y sin prisas por primera vez en su vida con una sola cosa en la mente.
Like a song of love that clings to me how the thought of you does things to me never before has someone been more.
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