
En estas semanas he conocido a más gente de la que pensé conocer, eso es bueno cuando te aportan cosas nuevas, te dan puntos de vista diferentes, etc. Sin embargo no todo es como uno quisiera siempre, me he dado cuenta de que casi siempre las conversaciones toman el mismo rumbo: Hola? Qué edad tienes? Donde vives? Estudias o trabajas? Tienes pareja? Que estudiaste? Y otras preguntas que de plano me parecen vulgares y fuera de lugar cuando estas conociendo a alguien, ejemplo: Cuanto te mide? Quién en su sano juicio pregunta eso y más cuando acabas de conocer a ese alguien? O mi juicio no es normal? No sé.
No puedo decir que toda la gente es igual afortunadamente, hace poco una persona inicio una conversación diciéndome: Hace cuanto no miras a las estrellas? No sé si él inicie así todas sus conversaciones pero a partir de ahí me pareció alguien interesante, y me da gusto saludarlo. Otro fue más agradable y más interesado en mi persona, me pregunto de entrada: Hace cuanto no te preguntan cómo te sientes? Esa pregunta me pareció muy humana, muy cálido preguntarle a alguien como te sientes? No sé me quede sin saber que responder.
Poco tiempo y conocer tanta gente en algo parecido a una speeddate (esas citas donde tienes 5 minutos para conocer a alguien e intercambiar teléfonos), no se si sea bueno, si sea malo, si tenga que clasificarlo como bueno o malo, pero me ha dejado varias ideas de lo que hare y dejare de hacer al conocer a gente nueva.
Saludare con un efusivo “Cómo te va la vida?”, preguntare sobre lo que no preguntas normalmente, responderé de maneras originales a preguntas genéricas, y no por evadir las preguntas, si no por no dejar que las cosas caigan en el tedio.
En la preparatoria nos hicieron el primer día un ejercicio en el cual nos reunían en el auditorio a todos, nos daban un lápiz y una hoja, en la hoja debías anotar un color, dibujar una casa, y pensar en una mascota.
El 99% dijo los colores primarios (rojo, azul, etc.); dibujamos la clásica casa con techo de dos aguas, el arbolito al lado y el sol en el cielo, de mascota evidentemente yo dibuje un perro labrador (o lo que yo decía era un labrador).
El instructor nos conto que poca gente se permite ser original, por miedo al que dirán, por que así nos enseñaron desde pequeños, o porque siempre será más fácil ser igual a los demás. El instructor en el pizarrón anoto 20 colores que no estaban en la lista de ninguno del grupo de mas de 200 alumnos (fucsia, magenta, marrón, carmesí, beige, borgoña, malva, granate, aguamarina, ámbar, cian, caqui, lila, purpura, salmón, turquesa, violeta, etc.). Pasamos a ver las casas, en ese momento el instructor dibujo en el pizarrón un iglú, una choza de indios, y un nido de pájaros, en estricto sentido las tres eran casas, pero de nueva cuenta nadie tuvo un dibujo original, la misma casa cuatro paredes con arbolito, y si acaso algún edificio de departamentos. De las mascotas ni hablar, que parece que solo conocíamos los perros, los gatos, los pájaros y los peces, y uno que otro perdido que puso una tortuga. De nueva cuenta el instructor dibujo un puerquito, un ganso y una oveja, aquellos animales de granja que se convierten en las mascotas de familias de campo.
Si han evaluado por originalidad ese semestre nadie habría pasado al siguiente semestre. En esa misma actividad el instructor nombraría algo, y quien lo tuviera consigo debía cambiar de lugar con el de al lado, lo más pronto posible, es decir reloj y debías moverte, mocasines y de nuevo a moverse, y así pasaron los siguientes diez minutos, nos divertimos realmente, pero no comprendimos la finalidad de la actividad, hasta que nos hicieron ver que en primera fila estaba Amalia, la niña “rara” que no tenía amigos, que vestía raro (raro es decir un vestido floreado, sandalias, pelo largo con dos trencitas, y un cuaderno de papel reciclado que ella había armado), y que ella fue la única que no se tuvo que mover de su lugar porque era diferente a todos los demás. No tengo que mencionar que a partir de ese momento Amalia fue la más popular de la escuela y que no somos pocos los que mantenemos contacto con ella.
Es muy cierta la frase: Si buscas resultados diferentes, no sigas haciendo lo mismo.
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