viernes, 8 de mayo de 2009

¿Qué hacer cuando muere alguien?


Tratar de superar una muerte no es sencillo, el luto puede durarnos meses o incluso años, y no pretendo dar consejos de cómo superar las perdidas, ni les puedo decir como dejar de sufrir la muerte de alguien, yo mismo no lo sé. Lo que si se es que ese dolor debe ser así de fuerte para que no podamos olvidarlo y aprendamos a seguir adelante, además de que esas pérdidas suelen ser tan dolorosas que a veces son la única forma de reencontrarnos con nuestros seres queridos que aun viven.
¿Cuántas veces no hemos pensado que nos falto un último adiós con esa persona amada?, un último abrazo o que se yo, un último beso. La verdad es que aunque pudiéramos predecir la muerte de alguien 1 día antes, no nos bastarían 24 horas para despedirnos del ser amado, a veces pienso es mejor no poder tener ese “último” adiós por que podría ser la experiencia más dolorosa.
Hoy si viviera aun, mi mamá cumpliría años y estaríamos planeando a donde ir a celebrar el día de las madres, estaría llevándole serenata desde la mañana de su cumpleaños, y tendría listo un ramo de flores color durazno como a ella le gustaban, le tendría el desayuno listo, la llevaría a comer a un buen lugar y podría hacer tantas cosas con ella, pero hoy como los últimos 6 años no es así.
Me hubiera gustado ser un mejor hijo, tener mayores consideraciones con ella, y no solo con ella sino con toda la gente que se ha ido de mi lado por una u otra causa, tal vez sentiría menos dolor, pero no resuelvo nada con un “si hubiera”, y tampoco me siento más feliz con un para la próxima, o antes de que me vuelva a suceder. Pero aprovechare esta ocasión para enmendar algunos errores.
Y aunque tratar de remediar las cosas tampoco es muy fácil en algunas circunstancias, al menos tratare aquí como descarga emocional pedir disculpas a “aquellos que no les dije la verdad”, a “aquellos que sabiendo que estaban en el hospital no los fui a ver”, “ a aquellos que me pidieron disculpas por errores irrelevantes y por mi coraje nunca los perdone”, “a aquel familiar que le guarde rencor por tantos años”, “ a aquella amiga que supe que estaba mal y no hice nada por ayudarla”, y también “pedirme disculpas a mi por haberme descuidado y menospreciado”.
Hoy 8 de Mayo de 2009 sólo me queda desearles que sean muy felices, y todos aquellos que lean esto saben que los aprecio en verdad. Los que puedan gocen del 10 de mayo, y los que no, estoy aquí para hablar con ustedes.

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