martes, 14 de abril de 2009

Espejos


Borges tenía una atracción muy especial por ciertos temas, los sueños, la reencarnación, los tigres, evidentemente los libros y por supuesto los espejos.
No pienso citar a Borges acerca de las tantas ideas que tenia acerca de los espejos, pero lo traigo a colación por que este fin de semana me “pude ver en un espejo”. No ese tipo de espejos sino uno vivencial.
Este fin de semana al calor de las copas recibí el comentario más insólito que me pudiera imaginar, no por quien me lo dijo si no por otras circunstancias, no lo repetiré por respeto a la persona que realizo el comentario, y por respeto a mi evidentemente, pero las palabras fueron exactamente las mismas que yo exprese alguna vez a alguien, y me quedo tan grabado por que fue una frase muy especial, pero bueno como sea.
Debo aclarar las circunstancias para hacer más clara la idea de todos estos párrafos: La persona que me hizo el comentario no es de mi agrado absoluto por su forma de ser, por sus ideas, etc. Cuando yo dije la frase estaba en esa misma circunstancia, mi interlocutor no quería saber nada de mí, no era para nada prudente mi comentario, y mucho menos mi presencia le era agradable.
El ver repetirse esta situación en una especie de deja vu fue una cubetada de agua fría, dentro de mi pensé: “Así que así es como se siente, ok” y lo deje pasar, evidentemente no lo olvide, tal vez doy mucha importancia a sucesos insignificantes pero sigamos. De camino de regreso en la carretera pensé que me vi en un espejo no exactamente en la misma situación pero si en esa ráfaga de segundos, de ahí pensé en lo que pasa cuando uno se ve al espejo, se analiza, se critica, a veces da por sentado cosas que cree son irremediables, y pasa todo menos lo que debería de pasar con un espejo: Ver las carencias que tenemos y empezar a remediarlas, finalmente para eso creo yo fueron inventados los espejos.
Si nos detenemos enfrente de un espejo alabaremos nuestras ventajas y trataremos de parchar aquellas zonas donde “sentimos que tenemos defectos”, o simplemente ignorarlas. Ojo al hablar de ventajas y defectos no me refiero solo a arrugas, manchas en la piel, lonjitas, etc. Me refiero a todo ese equipaje que sabemos que estamos cargando como son culpas, errores cometidos, complejos, etc.
Los invito a que se paren frente al espejo a manera de ejercicio todos los días y vean que carencias hay en la persona al otro lado, no tienen que preguntarle por que ustedes saben a la perfección de que carecen y cuáles son sus bondades. Porque frente al espejo y porque no hacer nada mas una reflexión en silencio? Muy sencillo el espejo lejos de ser el enemigo, es el mejor de nuestros amigos, el nos dirá a la cara lo que nos falta y lo que nos sobra, sin aumentar y sin disminuir, como haría toda la gente que nos quiere y nos rodea.
El verdadero enemigo de nosotros es el que se refleja en el espejo, ese que se miente así mismo y sabiendo la respuesta a nuestras necesidades no nos la dice o lo que hace es devaluar nuestros aciertos y nuestros logros. A ese es al que le debemos de desconfiar y ponerle un alto.
Por lo pronto yo me pare al espejo y saque mis conclusiones, y puedo compartir algunas, como el que debo ser más sincero, debo entender que si busco a “alguien especial” no estará en un antro o en un bar, porque ese no es el tipo de persona que visualice, y por último eso de que árbol que nace torcido jamás su rama endereza no implica que el árbol no pueda corregir más adelante el rumbo de sus ramas, para subir al sol.
Y así podría seguir pero prefiero terminar aquí para que cada quien aproveche el tiempo y si desean se den una vuelta frente al espejo, pero ojo, que su reflexión no termine en una auto-lástima porque eso tampoco los llevara a nada nuevo, si no que dirijan su análisis a encontrar soluciones positivas para dejar mejor al reflejo de cómo lo encontraron la última vez.

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